El vapeo y tu derecho a consumir

El vapeo y tu derecho a consumir
Foto: Consumer Choise Center

¿Por qué es equivocado, desde una perspectiva individual y colectiva, recurrir a la prohibición del consumo de sustancias?

No es algo novedoso encontrarnos con algún político deseoso de regular nuestra vida personal, como ocurre con el alcohol, el azúcar, el tabaco u otras drogas, y también el acto de vapear ha caído dentro de la misma bolsa.

Como sucede con todo, a gran parte de los políticos y demás legisladores poco les importa la voz del consumidor, mucho menos la defensa de los derechos de los usuarios. Pero vamos por partes. Aunque nunca o quizás alguna vez hayas oído el término “vapeo”, muy probablemente hayas visto a alguien “vapear”, pues vapear es, simple y sencillamente, el acto de usar un cigarrillo electrónico o también llamado “vaporizador”.

Qué nos importan los cigarrillos electrónicos, podrás preguntarte. Pues, quizás a muchos no les importe, pero hay personas a las que sí. Y más importante aún, existen legislaciones, regulaciones y prohibiciones que además de violar las libertades de los consumidores, están perjudicando a los individuos y, como siempre, causando consecuencias opuestas a las que buscan conseguir.

Prohibir no es la solución

Partamos del hecho de que el cigarrillo electrónico es mucho menos dañino que un cigarrillo tradicional, pues al consumir el primero se reduce el riesgo de enfermedades y muertes relacionadas al consumo de tabaco. Este es el consenso al que ha llegado la comunidad médica, traducido en los reconocidos estudios de la Public Health England, donde se afirma que el cigarrillo electrónico es un 95% menos dañino que el cigarrillo común. El cigarrillo electrónico tiene más efectividad para dejar de fumar que medicamentos, chicles o parches.

Son más de 40.000 muertes por tabaquismo al año en países como Argentina. En el mundo cada año mueren más de 8 millones de personas a causa del tabaco. Está claro: prohibir el tabaco no sería la solución. Se ha intentado, así como se ha intentado con el alcohol en los años veinte del siglo pasado en Estados Unidos, ¿y cuál fue el resultado? Mafias, violencia y Al Capone. Lo mismo se hace con el cannabis o las demás drogas, ¿y el resultado? Una costosa y fallida guerra contra las drogas que ha causado estragos en toda la región latinoamericana. Prohibir nunca es la solución. 

Algo similar podemos ver cuando nos toca evaluar las prohibiciones del cannabis, por ejemplo, para uso medicinal (miles de personas con enfermedades no pueden acceder a una planta que los ayudaría con sus condiciones médicas porque, de nuevo, aparece papá Estado). Tema aparte, corresponde aclarar que quien escribe defiende la despenalización del cannabis y está a favor de que los adultos que lo deseen puedan hacer uso medicinal o uso recreativo en la medida que gusten. Y al que no le guste, pues, que no consuma, pero ya basta de querer controlar vidas y cuerpos ajenos.

La alternativa de los cigarrillos electrónicos

Somos adultos, podemos tomar decisiones por nosotros y no necesitamos a un burócrata que nos diga qué hacer. Muchos consumidores de cigarrillos que quieren dejar de fumar se refugian en el cigarrillo electrónico como una alternativa, ya que les brinda la opción de acceder a una dosis de nicotina pero sin los cientos de tóxicos del humo del tabaco que resultan de la combustión (la nicotina puede irse regulando y eliminando según disponga el usuario, otra gran ventaja).

El cigarrillo electrónico se prohíbe y el resultado queda a la vista de todos. Así lo afirman los estudios del Consumer Choice Center, think tank que promueve la defensa de los derechos de los consumidores.

Países como Argentina siguen aferrados a la prohibición dispuesta por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), y aquí podríamos hacernos otra pregunta: ¿qué lógica hay en tener a burócratas diciéndonos cómo vivir nuestras vidas, qué consumir, qué comer o cómo curarnos? Saliendo de este punto y aparte, la prohibición de la ANMAT se sustenta en un antiguo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Después de Uruguay y Brasil en 2009, desde 2011 Argentina se declaró a favor de la opción más cruda respecto al tópico: la prohibición. 

El derecho a elegir

¿Cuáles son las consecuencias negativas de la prohibición? Aquellos que quieren dejar el cigarrillo tradicional no pueden acceder a una de las alternativas más eficientes, y quienes lo consiguen no saben cuál es la calidad de los cartuchos o dispositivos que obtienen. Mientras tanto, aquellos productores o comerciantes que quieren dedicarse a este sector también se verán perjudicados: se pierden puestos de trabajo y se perjudica el sector privado de la economía.

Ahora supongamos que nos olvidamos completamente de todos los argumentos que vimos anteriormente. Pues, el pilar fundamental de cualquier sociedad libre se cimenta en la libertad de elección, en la libertad de acción. Mientras tus acciones no perjudiquen a los demás, estás en toda la libertad de consumir y hacer lo que desees con tu propio cuerpo. Como bien señala el autor español Antonio Escohotado, “de la piel para adentro, mando yo. Ahí empieza mi exclusiva jurisdicción, y elijo si debo o no cruzar esa frontera. Soy un estado soberano”.

Las proyecciones de la Foundation for a Smoke Free World afirman que si no existieran estas regulaciones y dichos productos estuviesen disponibles con mayor amplitud, podríamos prevenir entre 3 y 4 millones de muertes al año.

De esto se trata este asunto: de tu derecho a elegir, de tu derecho a consumir, de tu propia libertad. Si no hay víctima,no hay delito. El Estado debería sacar urgente sus manos de donde no le incumbe.


Este es un articulo original. Las opiniones expresadas en este articulo son responsabilidad exclusivas del autor. Si encuentra algún error, inconsistencia o tiene información que pueda complementar el texto, comuníquese utilizando el formulario de contacto o por correo electrónico a redaccion@thevapingtoday.com.

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Antonella Marty es una escritora, conferencista internacional y politóloga Argentina, directora asociada del Center for Latin America de Atlas Network (EEUU) y miembro de la directiva del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Fundación Libertad. Considerada una de las más grandes voces del liberalismo iberoamericano, Antonella es autora de los libros "La Dictadura Intelectual Populista" (2015), "Lo que todo revolucionario del siglo XXI tiene que saber" (2018), "Capitalismo: Un antídoto contra la pobreza" (2019) y "El manual liberal" (2021).

2 Comentarios

  1. Holas, muy buen artículo, aunque entra en el circulo de los problemas de siempre en este mundo que tenemos (o hacemos) Puestos a prohibir, digo yo, que podían prohibir cosas mas duras, graves y crueles pero … lo de siempre ¿a quien beneficia? o mejor aun ¿a quien perjudica? y otra cosilla ¿Por que esa manía de llamar “cigarrillo electrónico” a un Vaper o vaporizador? lo único que tendría en común sería la Nicotina (si es que se le pone), es mas como una pipa de agua, pero electrónica. Un saludo.

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