El secreto y la exclusión amenazan el futuro del vapeo

El Secreto y la segregación (forjando el futuro del vapeo)
Foto: Factasia

En noviembre, en La Haya, delegaciones de más de 180 países, así como organizaciones internacionales y no gubernamentales se reunirán a puerta cerrada para decidir el futuro de millones de personas. Esta reunión podría prohibirle vapear a partir de 2022. 

La reunión que va a decidir el futuro del acceso de millones de personas a los productos de reducción de daños por tabaquismo es la Conferencia de las Partes (COP). Este encuentro bianual, que ocurre hace quince años, es el órgano regidor y orientador del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), el tratado internacional sobre la regulación del tabaco apoyado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Y aunque el objetivo del Convenio sea “proteger a las generaciones presentes y futuras de las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, medioambientales y económicas del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco”, hay fuertes indicios de que podrán establecer restricciones y prohibiciones rigurosas orientadas al vapeo. No deja de ser irónico cuando esta es una reconocida alternativa al “tabaco” y el “humo” que el CMCT busca abatir y la utilizan más de 68 millones de exfumadores en todo el mundo. 

Pero la COP no solo va contra la alternativa más efectiva y eficaz frente al tabaquismo. También avanza en una dirección contraria a la democracia, pues excluye la observación de la prensa y la participación social. Esta conferencia selecciona quiénes pueden observar sus discusiones y niega la participación de las bases a quienes van dirigidas las decisiones . Esta decisión impactará a millares de ciudadanos de 180 países con el argumento de una supuesta amenaza de interferencia de la industria tabacalera. 

Predilección por el secreto y la exclusión

La Secretaría de la COP aumenta el déficit democrático de la mayoría de sus países signatarios y pone obstáculos estructurales y prácticos para el acceso a la información, la transparencia y el derecho a participar de los interesados en un plano de igualdad. Esto quedan sin tener voz en la toma de decisiones. 

Escuchar y cotejar experiencias, intercambiar y matizar ideas, contraponer argumentos y dialogar siempre es saludable para tomar decisiones. Así debe ser en un mundo que reconoce y aprecia la democracia, sobre todo cuando un grupo de personas que representa a un cuerpo social debe deliberar sobre algo que tiene consecuencias para todos. 

A pesar de esto, en el ámbito del Control de Tabaco se ha normalizado la falta de transparencia y la ausencia de diálogo. El secreto y la exclusión de discusiones y de deliberaciones se han convertido en la norma. Ni la prensa, ni el público y los individuos afectados, ni todas las organizaciones interesadas pueden acceder a las reuniones de los órganos del CMCT.

El sesgo ideológico detrás de esta decisión es claro. Lo es incluso cuando se verifica a los organizadores del “Marketplace” de la conferencia anterior. Participaron las organizaciones no gubernamentales The Union, Campaign for Tobacco-Free Kids, Vital Strategies, Southeast Asia Tobacco Control Alliance, WHO FCTC Knowledge Hub for Article 5.3 (GGTC), Framework Convention Alliance, Corporate Accountability International, European Network for Smoking and Tobacco Prevention, University of Bath, así como dos naciones: Países Bajos y Brasil.

Todo esto ocurre en el salón de las ventanas cerradas de la OMS, en el siglo XXI, cuando el sentido común dicta que las decisiones de una organización internacional, que define normas que inciden sobre los ciudadanos de diversos países, deberían tomarse con la máxima transparencia posible. 

¿Por qué las discusiones previas, las votaciones y deliberaciones no pueden ser públicas? ¿Por qué no son más accesibles para la prensa y para los ciudadanos los documentos no confidenciales soportan estas decisiones? ¿Cuál es la razón para no transmitir las sesiones públicamente a través de internet? ¿Por qué se rechaza la participación social y la posibilidad del disenso? ¿Hay circunstancias que obligan a que las reuniones sean en privado, a puerta cerrada? Como órgano de la OMS, subsidiario de Naciones Unidas, ¿la COP no tiene la obligación de actuar de acuerdo con los principios básicos de la gobernanza democrática? 

Forjando su futuro, sin su participación

En su 75 aniversario, en 2020, Naciones Unidas presentó la campaña ONU75. Esta iniciativa convoca al diálogo mundial y señala “la necesidad de cooperar más allá de las fronteras, los sectores y las generaciones”. Su slogan es “Forjamos nuestro futuro juntos”. Y, aunque hace parte de la ONU, la OMS parece ignorar estos valores. Se niega a la cooperación, la transparencia y el diálogo, con lo que debilita la confianza en ella y su propia autoridad.  

Dentro del mismo paraguas de la ONU, la COP del Cambio Climático va en camino opuesto, aunque muy lentamente y con poca eficacia a pesar de la urgencia de promover la energía sostenible. En su edición número 21, realizada en París en 2015, miles de periodistas, ONG, público general y hasta organizaciones de la industria y agentes del mundo de los negocios con diferentes y distantes puntos de vista fueron acreditados y pudieron participar. Incluso más. En el local, en un espacio llamado Área de Generaciones Climáticas, la sociedad civil pudo manifestarse, emitir sus opiniones, entablar conversaciones, debatir, protestar y hasta aspirar a influir en las delegaciones de las partes que participaban oficialmente en la Conferencia. 

Quizás la transparencia, la apertura y el ambiente democrático de la COP21 del Cambio Climático haya favorecido algunos avances y la consistencia de los acuerdos y políticas aprobadas en sus ediciones anteriores. Por lo menos, esa orientación ha contribuido a popularizar y promover la discusión pública sobre el tema. No es casualidad que todos recordemos o por lo menos hayamos escuchado sobre el “acuerdo de París”.

Por el contrario, la novena Conferencia de la Partes del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS parece empeñada en eliminar la posibilidad de participación social y hasta la cobertura de la prensa. Más bien parece que este evento, que se celebrará bajo la presidencia del representante de Irán del 8 al 13 de noviembre de 2021 en La Haya, Holanda, busca construir un futuro con ventajas solo para algunos.

Infelizmente, la opacidad empieza en los propios países signatarios del Convenio. Probablemente, usted que está leyendo este texto, en estos momentos no tenga ni idea de quiénes son los delegados que representan a su país y que van a tomar las decisiones que van a impactar a su sociedad. ¿Verdad?


Este artículo lo produjo el equipo de Vaping Today. Si encuentra algún error, inconsistencia o tiene información que pueda complementar el texto, comuníquese utilizando el formulario de contacto o por correo electrónico a redaccion@thevapingtoday.com.

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Gianluca Capellani es el seudónimo de un periodista que desea permanecer en el anonimato por razones relacionadas con sus investigaciones. Es un vaper y un ex fumador de casi 30 años. Su trabajo se centra en historias sobre política internacional, justicia social y derechos humanos. Vive en Brasil.

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