VAPSURA: ¿piensa usted en el medio ambiente al elegir sus dispositivos de vapeo?

VAPSURA
Foto: Adobe Stock

Cada acción que realizamos repercute de alguna manera en el medio ambiente. El vapeo no es la excepción, y el camino que ha tomado la industria no es para nada amigable con la naturaleza. Ya no se trata de colillas tiradas sobre la acera, semejante a un gusano en el césped del parque. El problema ahora es más complejo y no se está tomando en cuenta.

Seamos sinceros. La cantidad de plástico que se usa en la fabricación de un cartucho para vaporizador de sistema pod parece no ser mucha. Pero es evidente que su producción en masa demanda una cantidad considerable para nutrir un sistema que, en el mejor de los casos, tiene una vida útil de un par de semanas. 

Su contenido es mucho más perjudicial. Al tener un contenido de nicotina bastante alto, puede contaminar fuentes de agua. Los cartuchos prellenados −uno de los sistemas más populares y con mayor acogida en el mundo− facilitan el uso general de los dispositivos de vapeo. Cumplen su función con discreción y son muy fáciles de portar, ¿pero a qué precio?

Culturalmente el cuidado y la empatía por el medio ambiente están en continuo crecimiento. Hay más conciencia sobre lo que se consume y cómo dichos consumibles terminan su ciclo vida. 

Una de las banderas con la que se promociona el vapeo en el mundo es lo económico que resulta frente al consumo de cigarrillo. Su practicidad y la posibilidad de usar diferentes tipos de atomizadores lo convierten en una alternativa que se adecúa a cualquier exigencia. Dicho esto, los dispositivos RBA resultan ser no solo los más económicos, sino los más amigables con el medio ambiente. Una alternativa con una ganancia para ambas partes.

¿Por qué los cartuchos son una pésima opción?

“El tipo de plástico usado no es reciclable, no es reusable, es basura muy contaminante. (…) Reducimos el riesgo para nuestro organismo aumentando el riesgo de contaminación del planeta. Para nada justo”.

Aunque la practicidad es conveniente para el ritmo de vida que lleva el planeta, los sistema pod de cartucho con resistencias integradas resultan ser la peor opción si nos enfocamos en su vida útil. 

El tipo de plástico que se usa a nivel industrial para la construcción de los cartuchos es irrisoriamente barato. Lo que encarece su proceso es el ensamble de las piezas y los moldes de extruido. No bastan más de 5 minutos para la fabricación, ensamble y empaquetado de cada pieza. 

Algunos fabricantes alegan que su vida útil, en caso de ser rellenables, puede ascender hasta las 2 semanas de uso continuo y diario. Esto sitúa a dichos dispositivos dentro de la categoría de desechables con vida útil baja. En otras palabras, se convierten en basura desde el momento de su fabricación. 

El tipo de plástico usado no es reciclable, no es reusable, es basura muy contaminante. Pese a que muchos fabricantes ofrecen rutas de recolección de los cartuchos usados, este “servicio” recae monetariamente sobre el consumidor, quien debe correr con los gastos de envío de regreso al fabricante. Suena justo tener que pagar por la basura, ¿no? 

Es evidente que un ínfimo número de los consumidores lo hará. Incluso, una vez recibe dichos cartuchos, que por norma no pueden ser reusados, el fabricante no tiene la alternativa de reciclar el plástico puesto que no existen ni siquiera las ganas de buscar técnicas de reciclaje o reutilización. Reducimos el riesgo para nuestro organismo aumentando el riesgo de contaminación del planeta. Para nada justo.

Ahora bien, el dispositivo que reúne todas las características para ser el peor entre los peores: el “desechable”. Doscientas caladas, incluso quinientas, y ya es un problema del departamento de basuras de la ciudad… o de algún prado o alcantarilla. Baterías de litio, partes plásticas, metales y residuos de nicotina en un dispositivo que no es más voluminoso que una memoria USB. Todo pensado para un solo uso, pero no para una sola disposición. 

Este tipo de vaporizador necesita al menos cuatro procesos diferentes para disponer de manera adecuada de sus partes. Y cada proceso es más costoso que el anterior. Sumado a esto, la conciencia y la facilidad para disponer de dichas partes adecuadamente no existe, por lo que el proceso muy difícilmente será exitoso.

Francamente, la normatividad que existe en regiones como Europa o Norteamérica empuja a los fabricantes a crear dispositivos que satisfagan las obtusas y poco coherentes leyes que no protegen al medio ambiente y vagamente protegen al consumidor. Como consecuencia, el mercado latinomericano se llena de dichos aparatos, que tienen un mercado creciente debido a su practicidad y discreción. Los procesos de reciclaje son, en general, inexistentes, y eventualmente dicha basura terminará contaminando el medio ambiente.

Ya tuvimos el valor de tomar una decisión en pro de nuestra salud, ahora es tiempo de pensar si la practicidad es tan importante como para contaminar el ecosistema por más de 200 años.


Este artículo lo produjo el equipo de Vaping Today. Si encuentra algún error, inconsistencia o tiene información que pueda complementar el texto, comuníquese utilizando el formulario de contacto o por correo electrónico a redaccion@thevapingtoday.com.

1 Comentario

  1. Es la primera vez que veo una nota al respecto. Me parece que para la corta vida que posee el vapeo en la vida de la humanidad, pensar que se puede corregir au produccion sin continuar con el asenso a la contribución de la contaminación es el camino correcto que debe llevar. No solo por el beneficio directo que los que nos preocupa la naturaleza y la ecología, sino que acompañará a la aceptación de la actividad en muchos lugares donde se vapulea con tal de ir en contra de una alternativa mas sana

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here