La COP9 es decisiva para cambiar el rumbo

La COP9 es decisiva para cambiar el rumbo
Foto: Tadamichi | Adobe Stock

Fighting The Last War es el informe más reciente de KAC y Global State of Tobacco Harm Reduction (GSTHR). Según este, “la política de control del tabaco está congelada en el tiempo”. 

Mientras los líderes mundiales y los medios de comunicación internacionales se centran en la 26a Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre el Cambio Climático, la reunión crítica sobre el clima mundial, 182 delegaciones gubernamentales se preparan para asistir a otra reunión de la COP, que opera bajo el auspicio de la Organización Mundial de la Salud.

La novena reunión bienal de la COP (COP9) del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), que se celebrará virtualmente del 8 al 13 de noviembre, apenas ha merecido una mención en las noticias o en los discursos de los jefes de Estado. “Fighting The Last War: The WHO and International Tobacco Control”, el nuevo informe de la GSTHR, revela que la COP9 del CMCT –que se financia gracias a los contribuyentes– operará en condiciones de secreto comparables a las del Consejo de Seguridad de la ONU. El público y los medios de comunicación tienen prohibido asistir a todas las reuniones, excepto a una plenaria de apertura que es en gran parte ceremonial. Sin embargo, millones se verán afectados por las decisiones tomadas en la COP9.

¿Qué dice el informe?

El informe sostiene que la implementación actual del CMCT es un fracaso de salud pública mundial. En vigor desde 2005, cuando había 1.100 millones de fumadores en todo el mundo, el CMCT estableció los principios del control mundial del tabaco para reducir las muertes y enfermedades causadas por el tabaquismo.

En 2021, sigue habiendo 1.100 millones de fumadores en todo el mundo y 8 millones de muertes relacionadas con el tabaquismo cada año. Se prevé que el número de fumadores aumente y que el número de muertes supere los mil millones en este siglo. Se necesita un cambio con urgencia.

La reducción de daños: una oportunidad

La reducción de daños del tabaco ofrece la oportunidad de hacer ese cambio. “Fighting The Last War” señala que, si bien la política de control del tabaco se ha mantenido “congelada en el tiempo”, “la tecnología innovadora de nicotina no combustible y la evidencia de apoyo han avanzado”. Los dispositivos de vapeo, snus, bolsas de nicotina y productos de tabaco calentado son significativamente más seguros que los cigarrillos, ya que liberan nicotina sin combustión. Esto permite a las personas que no pueden o no quieren dejar de usar nicotina dejar de fumar y cambiar.

Así como los delegados de la COP26 debatirán sobre la necesidad urgente del mundo de detener el uso de combustibles fósiles, la tecnología para garantizar el fin de la era de la combustión del tabaco también está lista.

Varias de las Partes del CMCT, como el Reino Unido y Nueva Zelanda, han introducido con éxito políticas de reducción del daño del tabaco junto con sus regímenes de control del tabaco y han visto disminuciones marcadas en las tasas de tabaquismo. Cuando se les brinda información precisa sobre el riesgo comparativo, muchos fumadores cambian. La GSTHR estima que en 2020 en todo el mundo 98 millones de personas usaron productos de nicotina más seguros.

La reducción de daños forma parte de la respuesta de la OMS al consumo de drogas y al VIH/SIDA. Se nombra explícitamente como el tercer pilar del control del tabaco en el CMCT, junto con la reducción de la oferta y la demanda. Sin embargo, la OMS se ha opuesto implacablemente a la reducción de daños del tabaco y cada vez se piensa más que ha supervisado una “misión infiltrada” que ahora considera que el control internacional del tabaco tiene como objetivo la prohibición de la nicotina en todas sus formas.

El cambio es urgente

Hay señales preocupantes, en la agenda que se publicó y en los documentos informativos, de que la Secretaría y los líderes del CMCT continúan instando a las Partes a no aumentar el acceso a productos de nicotina más seguros, o incluso a prohibirlos. Fighting The Last War” considera las motivaciones –ideológicas, financieras e históricas– que han llevado a que muchos profesionales del control del tabaco a nivel mundial se vuelvan tan hostiles a lo que otros ven como el mayor avance potencial de salud pública en décadas.

El informe sostiene que las Partes del CMCT deben recuperar el control de las reuniones de la COP de manos de la Secretaría del CMCT, que se ha vuelto demasiado influyente con poca supervisión. Deberían presionar para que se realicen más debates con pruebas, recurriendo a una más amplia experiencia científica, clínica y epidemiológica sobre productos de nicotina más seguros y reducción de los daños causados por el tabaco.

Esto debe incluir evidencia de las Partes que han implementado políticas de reducción de daños, aquellas involucradas en la fabricación de productos de nicotina más seguros y la experiencia que han vivido los consumidores. El establecimiento de un Grupo de Trabajo sobre Reducción de Daños al Tabaco ofrecería una ruta pragmática para hacer avanzar el CMCT hacia un régimen de control del tabaco adecuado para el siglo XXI.

Declaraciones sobre el informe y la COP9

Profesor Gerry Stimson, director de K ∙ A ∙ C y profesor emérito del Imperial College de Londres:

“Mientras los líderes mundiales se preparan para hacer importantes promesas sobre el cambio climático bajo la mirada de los medios de comunicación en la COP26, los instamos a exigir más de sus delegaciones dentro de las salas cerradas y sin escrutinio de la COP9. Todos los días, el régimen internacional de control del tabaco les está fallando a más de mil millones de fumadores. La era de la combustión, tanto del tabaco como de los combustibles fósiles, debe acabar.

“La reducción del daño del tabaco ofrece nuevas rutas para los fumadores adultos. Las estimaciones de GSTHR sugieren que 98 millones de ellos ya se han cambiado. En la COP9, las delegaciones gubernamentales deben retomar el control y evitar el deslizamiento hacia la prohibición total de la nicotina que haría que muchos volvieran a fumar y muchos millones más nunca lograran dejar de fumar”.

Harry Shapiro, autor del informe:

“La lucha para reducir ocho millones de muertes relacionadas con el tabaquismo al año está siendo activamente socavada por la OMS y el establecimiento internacional de control del tabaco. Juntos están librando la última guerra contra la industria tabacalera para desviar la atención de la evidencia de que los productos de nicotina más seguros pueden contribuir de manera significativa a reducir ese número de muertes”.

Ethan Nadelmann, fundador de la Drug Policy Alliance:

“Si quienes dominan el discurso mundial sobre el control del tabaco estuvieran verdaderamente comprometidos con los imperativos de salud pública, los principios y las políticas de reducción de daños estarían al frente y al centro. Este valioso informe expone las formas en que las instituciones internacionales han dado la espalda a la evidencia científica y a los derechos políticos de cientos de millones de personas cuyas vidas podrían salvarse con productos de nicotina más seguros”.

Jeannie Cameron de JCIC Consulting:

““Fighting the Last War” proporciona una visión de las artes oscuras de la OMS que muchos encontrarían impresionante e incomprensible. Muestra una diferencia preocupante entre los preparativos del mundo para la COP26 sobre el cambio climático y la COP9 sobre el tabaco. Los gobiernos deben ponerse de pie en la COP9 para apoyar la reducción del daño del tabaco frente a las opiniones obsoletas de la OMS”.

Nataliia Toropova, de Healthy Initiatives:

“El desafío para los países de ingresos bajos y medianos mientras luchan en la última guerra y promueven el control real del tabaco tiene que ver con dos cuestiones importantes. En primer lugar, las disposiciones actuales del CMCT de la OMS no se han aplicado correctamente debido a la escasez de recursos gubernamentales. Por lo tanto, los programas para el abandono del hábito de fumar son inexistentes y los fumadores adultos se sienten desesperadamente estancados mientras realizan sus numerosos intentos fallidos de dejar de fumar sin ayuda u orientación médica. En segundo lugar, la falta de una estrategia integral de reducción de daños se ve agravada por una campaña masiva de desinformación sobre los productos de reducción de daños y una guerra declarada contra la nicotina.

“A menos que se aborden estos dos temas, a menos que la poderosa voz de los médicos se haga más fuerte y se escuche, a menos que se realicen campañas de educación y concienciación, no se producirán cambios y esta última guerra se perderá”.


Este comunicado de prensa fue traducido y adaptado al español por el equipo de Vaping Today. Publicación original: Fighting the Last War: The WHO and International Tobacco Control. Si encuentra algún error, inconsistencia o tiene información que pueda complementar el texto, comuníquese utilizando el formulario de contacto o por correo electrónico a redaccion@thevapingtoday.com.

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